¿Por qué revivir vidas positivas, sin conflictos?
Aquellas vidas en las que la persona vivió cosas satisfactorias y murió en paz consigo misma, eran muy útiles para ayudar al paciente a cambiar su autoconcepto y reconocer los recursos y el potencial humano que ya poseía.
Utilizo cuatro tipos de vidas positivas, según la necesidad del proceso terapéutico:
1.Vidas donde ya se compensó el daño causado: ayudan a la persona a entender que ya reparó lo que hizo, incluso muchas veces sacrificando enormemente su propia vida y así se queda en paz, siendo mucho más fácil que se perdone, sea cual sea el daño ocasionado.
2.Vidas de polaridad contraria: se buscan personajes con actitudes opuestas a las de las vidas conflictivas. Si fue egoísta, daremos la pauta de ir a una vida en la que fue muy generoso o generosa. Si asesinó a personas, iremos a rescatar algún personaje que ayudó a traer vida a este mundo o que de alguna manera salvó muchas vidas.
3.Vidas donde se desarrolló la habilidad o cualidad específica que necesita: si es una persona que tiene dificultades para hablar en público, iremos a buscar una vida donde hablaba en público con extrema fluidez, para anclar esa habilidad de ser un buen orador, activando en el presente la confianza y certeza de que sí sabe expresarse en público.
4.Vidas para rescatar el potencial que ya posee: dones y virtudes (creatividad, bondad, integridad…) que nos ayudan a que la persona se vea a sí misma desde otra perspectiva mucho más favorable y más completa e incluso a veces, le permite emplearlos para redirigir su vida en el presente.
Nunca me cansaré de resaltar la importancia de rescatar las vidas positivas y su magnífico aporte en la fase de reprogramación dentro de un proceso terapéutico.