El duelo necesita una escucha activa y humana.
No es que haya una manera correcta de vivir el duelo, porque sentir un dolor desgarrador, una tristeza profunda y a veces como si una parte de ti se hubiera ido con ese ser querido, es una respuesta natural.
Mereces un espacio de escucha, pero sobre todo la comprensión del porqué ha tenido que suceder, ayuda y agiliza mucho el proceso, pero es un proceso que necesitas transitar, una sola sesión no te sirve para nada.
Revivir tu propia muerte en una vida pasada y luego alcanzar esa dimensión de luz y amor , no solo te consuela, porque sabes que ese ser que has perdido está acogido y rodeado de amor, sino que a veces ocurren encuentros con esa persona fallecida, que abren un dialogo hacia la persona que sufre la pérdida.
Esos encuentros son altamente sanadores, porque minimizan el dolor con la comprensión “sentida” de que en realidad no hemos perdido a esa persona, nos da la convicción de que sigue a nuestro lado y la volveremos a encontrar.
Experimentas que nadie muere en realidad, que la muerte es como despertar de un sueño a nuestra auténtica realidad, aquella esencia que siempre estuvo, está también en vida y estará a través de todos los viajes que emprendamos en otros lugares del tiempo.